viernes, 26 de noviembre de 2010

matoneo escolar

18/11/09
INTRODUCCION

EL MATONEO ESCOLAR
El término matoneo escolar, llamado en ingles Bullying, se refiere alas actitudes tiránicas e intimidatorias de uno o más alumnos contra un estudiante.También se define como un comportamiento en el cual, de manera constante y deliberada se hace que otra persona se sienta mal, incómoda, asustada o amenazada, es de carácter constante, haciendo que aquellos alumnos se sientan intimidados e impotentes, sin poder llegar a defenderse.Existen diversas manifestaciones de matoneo en los colegios, está la de exigir dinero a cambio de no golpear al compañero, o dar a conocer algo que le puede causar problemas; otra forma es la del maltrato físico, con golpes, patadas, empujones; una manifestación más del matoneo es la burla, las amenazas, el colocar apodos crueles e insultantes, hacer bromas de mal gusto, atacar en grupo a alguien, retándose en pandillas y esperándose en las afueras, enviando mensajes de texto por internet, llamadas insultantes, chistes de mal gusto sobre la religión, el color o algún defecto físico.La persona intimidada: • Llega a la casa con sus pertenencias dañadas o rotas• No pasa tiempo con sus compañeros fuera del Colegio• No quiere hacer fiestas por temor a que nadie asista• Es tímido o retraído• Reacciona llorando o alejándose, generalmente, frente a situaciones de conflicto• Es hiperactivo e inquietoEl que intimida• Le gusta hacer bromas pesadas, poner apodos o humillar a otros• Suele insultar o agredir físicamente a otros niños.• Es más fuerte y grande que el resto de sus compañeros, posiblemente, si es hombre.• Si trata mal a otros, no se siente mal después.• Maltrata con frecuencia a los animales.

Manejo del “matoneo”
El “matoneo”, acoso o victimización se refiere a aquellas relaciones en las cuales una o varias personas (los matones o acosadores) tratan mal a otras personas usualmente más débiles (las victimas) durante un tiempo prolongado. Los estudiantes se refieren usualmente a esta situación como a que una o varias personas “se la tienen montada” a otra. Esta situación es común en todos los países del mundo y en todos los estratos socio-económicos en los que se ha investigado, aunque la prevalencia, la gravedad y la manera particular como ocurre varía de un contexto a otro.

Debido a la frecuencia de este fenómeno, algunas personas pueden considerar que el “matoneo” es algo normal en la vida de los estudiantes y que no requiere mayor preocupación. Sin embargo, el “matoneo” tiene efectos negativos en el largo plazo tanto para los que lo ejercen como para las víctimas. Diversos estudios han encontrado que los matones tienen un riesgo mayor de vincularse a actividades criminales probablemente debido a que con el “matoneo” aprenden que la violencia puede ser un instrumento útil para conseguir sus objetivos. Las víctimas del “matoneo”, por su parte, tienen un riesgo mayor de sufrir de depresión y de otros problemas relacionados con la auto-estima más tarde en la vida. De hecho, el “matoneo” puede convertirse en una verdadera pesadilla para sus víctimas e inclusive puede llevar a que planeen venganzas violentas contra sus victimarios. Por estas razones es fundamental para el desarrollo de los estudiantes y para la convivencia en general que el “matoneo” pueda controlarse.

El “matoneo” puede estar presente en las dinámicas de aula de todas las áreas académicas. El “matoneo” puede darse inclusive alrededor de asuntos académicos, como por ejemplo cuando algunos estudiantes se burlan repetidamente de otro Por su menor rendimiento académico. Así mismo, en las clases de todas las áreas académicas hay medidas que se pueden tomar para prevenirlo o controlarlo. En primer lugar es importante que los docentes puedan identificarlo porque aunque a veces el “matoneo” es claramente visible, otras veces es encubierto. Para esto es fundamental identificar si la víctima se siente repetidamente maltratada. En segundo lugar, los docentes de todos los cursos pueden estar preparados para frenar actos de “matoneo” cuando los detecten, por ejemplo llamando la atención de las personas involucradas o llevando a cabo asambleas de clase. Adicionalmente, los docentes deben ser muy concientes de cuando puedan estar contribuyendo al “matoneo” por medio de comentarios descalificadores que puedan herir la identidad de los estudiantes que los reciben, a pesar de que esa no era la intención que se tenía.

Finalmente, los docentes pueden contribuir a que sean los mismos estudiantes quienes lo puedan frenar. De hecho, los estudiantes no involucrados directamente en el “matoneo”, ni como matones, ni como víctimas, son los que están en la mejor posición para identificarlo, frenarlo y sobre todo deslegitimarlo. Siendo concientes de su potencial para influir en estas dinámicas, los docentes pueden contribuir a que los estudiantes desarrollen empatía por las víctimas, dejen de valorar y legitimar a los acosadores y pongan en práctica estrategias asertivas para frenar el “matoneo”. De esta manera estarían contribuyendo a construir ambientes más pacíficos en el aula.

Manejo constructivo de los conflictos:
En toda dinámica social, incluyendo por supuesto las clases en todas las áreas académicas, se presentan conflictos. Estos conflictos se pueden manejar de maneras constructivas o destructivas. Un ambiente que favorezca la convivencia pacífica debe permitir la existencia de los conflictos, pero debe promover un manejo constructivo de ellos. Esto se logra si ante los conflictos se generan espacios para discutir las diferencias, escucharse mutuamente, comprender las distintas perspectivas, practicar el manejo de emociones como la rabia, generar alternativas de solución, considerar las consecuencias de las distintas opciones y llegar a acuerdos de beneficio mutuo. En cualquier caso, es fundamental que los docentes estén preparados para identificar conflictos y fomentar maneras constructivas de manejarlos, sea a través de la negociación directa entre los involucrados o por medio de procesos de mediación liderados por estudiantes entrenados como medidores (ver sección de Medición Escolar). En espacios específicos como la clase de convivencia o la dirección de grupo los estudiantes pueden aprender maneras pacíficas para manejar sus conflictos. Sin embargo, este aprendizaje cobra sentido solamente si se utilizan las habilidades aprendidas en situaciones reales de conflicto. Los docentes de todas las áreas académicas pueden contribuir a darle sentido a este aprendizaje tomando los conflictos reales que surjan en sus clases, tanto los conflictos entre estudiantes como aquellos entre los estudiantes y los docentes mismos, como oportunidades para poner en práctica estas
habilidades
Aprendizaje cooperativo o en colaboración:
Algunas dinámicas de aprendizaje pueden contribuir a que los estudiantes compitan por reconocimiento, atención, notas y otro tipo de premio, inclusive pasando por encima de sus propios compañeros. En cambio, las actividades de aprendizaje cooperativo o en colaboración buscan que los estudiantes se comprometan con el aprendizaje propio y el de sus compañeros y con el bienestar de todos. Estas actividades de aprendizaje cooperativo pueden contribuir al desarrollo de la solidaridad, de la capacidad de trabajo en grupo, de la preocupación empática por el bienestar de los demás, y de la consideración de las opiniones y puntos de vista de los demás, entre otros. Además la comprensión individual avanza al compararla con la de otros e integrar ambas.

Existen múltiples tipos de actividades de aprendizaje cooperativo aplicables a todas las áreas académicas. El aspecto común a todas ellas es que buscan que los estudiantes asuman objetivos y responsabilidades compartidos, no divididas. Los productos deben ser el resultado del trabajo integrado de todos, no una “colcha de retazos” que cada uno desarrolló. Frecuentemente, este tipo de actividades se lleva a cabo en grupos de trabajo pequeños (3 o 4 estudiantes por grupo), con labores de aprendizaje específicas por los docentes. La definición de normas mínimas de trabajo y de las características que debe tener el producto como conjunción de lo que todos hacen es importante para garantizar el establecimiento de dinámicas de colaboración y respeto mutuo.


Los dilemas morales:
son situaciones en las que una persona se enfrenta a una decisión que compromete aspectos morales y que no es fácil de tomar porque hay razones valiosas para escoger una u otra posibilidad. Los dilemas morales son oportunidades para la reflexión moral y pueden servir de guía para la generación de discusiones en clase sobre aspectos morales. Los temas específicos de cualquier área académica pueden servir de base para la generación de discusiones de dilemas morales. Igualmente se prestan para esto los acontecimientos diarios de la vida de los niños y de la gente en general, según aparece, por ejemplo, en los medios de comunicación.

Existen diversas variaciones rediscusiones de dilemas morales. Una forma de llevar a cabo la discusión, desarrollada por Georg Lind y validada en diversos estudios, es la siguiente:
Presentación del dilema: Lectura, aclaración de la situación
Voto: Toma de decisión individual sobre la opción más adecuada.
Trabajo en grupos pequeños: Identificación de argumentos que sustentan la posición de los grupos.
Debate en grupo grande: Debate general. Regla del ping-pong y de la no agresión. El maestro interviene sólo cuando alguna de estas dos reglas se rompe.
Análisis en grupos pequeños: Identificación de argumentos fuertes del grupo contrario.
Voto final: Sobre el dilema.
Balance y reflexión: Sobre la actividad.

Nuestro grupo de trabajo ha desarrollado la siguiente alternativa de discusión de dilemas morales que pretende que los estudiantes profundicen tanto en los argumentos a favor como en los argumentos en contra pero que busca evitar que se comprometan prematuramente con una decisión:
Presentación del dilema: Lectura, aclaración de la situación
Razones a favor: El/la docente les pide que consideren todas las razones que se les ocurra a favor de tomar una cierta decisión.
Discusión sobre razones a favor: El/la docente les pide que valoren y discutan entre sí acerca de cuáles de esas razones son mejores que las otras y que argumenten por qué.
Razones en contra y discusión sobre razones en contra: Luego se repite ese mismo ejercicio pero con las razones en contra de tomar esa decisión.
Generación de alternativas: El/la docente les pide que generen alternativas distintas a las dos opciones presentadas inicialmente.
Selección de alternativas: Finalmente el/la docente pide que escojan una de las opciones o alternativas analizadas y que argumenten su decisión sea de manera verbal o por escrito.

Cualquiera de estas dos alternativas de análisis de dilemas morales permite reflexionar sobre los aspectos morales relacionados con decisiones particulares, pero a su vez contribuye a darle sentido a los temas académicos alrededor de los cuales giran estos dilemas. De esta manera se están logrando tanto los objetivos académicos, como los objetivos de formación en moral, convivencia y democracia.

Simulación y juegos de rol:
Las simulaciones y juegos de rol son representaciones en las que los estudiantes recrean y actúan una cierta situación particular. Estas simulaciones permiten que los estudiantes pongan en práctica diversas habilidades sociales como, por ejemplo, las habilidades cognitivas y comunicativas necesarias para la resolución pacífica de conflictos. Típicamente, los estudiantes reciben instrucciones confidenciales sobre el papel que deben jugar en la simulación, incluyendo sus objetivos particulares. En una simulación de una situación de conflicto, por ejemplo, las instrucciones explicarían su perspectiva sobre el conflicto así como la instrucción de buscar resolverlo utilizando las estrategias de resolución pacífica de conflicto que haya aprendido. Cada estudiante en la simulación recibe instrucciones diferentes de manera que pueden tener perspectivas distintas sobre la misma situación, como de hecho sucede en la vida real. Las instrucciones no incluyen un guión preparado previamente, de manera que los estudiantes tienen que improvisar su actuación. Estas simulaciones pueden ocurrir en pares o en grupos más grandes y pueden ser llevadas a cabo delante de los demás estudiantes, o en grupos aislados que no estén siendo observados por los demás.

Lo valioso de las simulaciones es que se pueden relacionar directamente con los temas académicos que se estén tratando en la clase, de manera que simultáneamente se le esté dando sentido a los temas académicos y se estén practicando habilidades sociales necesarias para el ejercicio de la moral, la democracia y la convivencia pacífica. Adicionalmente, las simulaciones favorecen el establecimiento de puentes entre los temas académicos y la vida cotidiana de los estudiantes, contribuyendo de esta manera a que lo académico tenga un significado valioso para los estudiantes. Los docentes deben estar pendientes, sin embargo, de identificar situaciones entre sus temas académicos que se presten para realizar simulaciones que sean simultáneamente significativas para los estudiantes y valiosas para el desarrollo de la moral, la democracia y la convivencia pacífica y deben diseñar cuidadosamente estas simulaciones.

Recomendaciones institucionales:
La formación en convivencia, democracia y desarrollo moral no se puede limitar al salón de clase. Existen diversos espacios en la institución escolar que son propicios para la formación en estos aspectos. En esta sección presentamos algunas reflexiones y propuestas con respecto a cuatro de estos espacios: el manual de convivencia, el gobierno escolar, la mediación escolar y el servicio social. Cabe resaltar que no pretendemos evaluar estos programas sino más bien aportar unos puntos de reflexión que pueden servir de guía para aprovecharlos al máximo como espacios de formación para la convivencia, la democracia y el desarrollo moral.

Mediación....

la mediación escolar:
La mediación es un proceso alternativo de resolución de conflictos mediante el cual una tercera persona neutral ayuda a las partes de un conflicto a que puedan escucharse, comprender sus puntos de vista, buscar alternativas para resolver el conflicto y llegar a acuerdos consensuados. En la mediación el mediador no impone la solución al conflicto ( y a veces ni siquiera la propone) sino que ayuda a las partes a que ellas mismas encuentren y acuerden la solución. En ese sentido la mediación se diferencia del arbitraje porque en este último proceso el árbitro sí toma la decisión sobre qué deben hacer las partes para resolver el conflicto. Por otro lado, la mediación no tiene efectos legales. Los acuerdos a los que llegan las partes son informales. En ese sentido la mediación se diferencia de la conciliación ya que ésta última si tiene efectos legales en la legislación colombiana.
La mediación escolar es un mecanismo de resolución de los conflictos que surjan entre las personas de la comunidad escolar. A pesar de que en nuestro contexto la mediación escolar se ha concentrado casi exclusivamente en la resolución de los conflictos entre estudiantes, este mecanismo puede también ser muy valioso para la resolución de los conflictos entre los adultos (p.e. padres o madres de familia, profesores, orientadoras, directivas, vecinos), o entre adultos y estudiantes (p.e. conflictos entre profesores y estudiantes). Debido a que los conflictos son normales y comunes en cualquier institución escolar (de hecho, son comunes en cualquier sistema social), nuestra sugerencia es que en todos los colegios sean implementados programas de mediación que ayuden a resolver los conflictos que surjan entre todos los miembros de la comunidad escolar, sean adultos

Quiénes deben ser los mediadores:Los conflictos entre los estudiantes pueden ser mediados por adultos o por estudiantes que hayan sido entrenados como mediadores. Esta última opción, la mediación por parte de pares, tiene varias ventajas. En primer lugar, los adultos (p.e. los profesores), muchas veces no tienen el tiempo que se necesita para llevar a cabo un proceso de mediación entre sus estudiantes debido a que estos procesos pueden se largos. Llevar a cabo un proceso de mediación de manera acelerada puede ser contraproducente. Además, si algún profesor(a) se dedica a mediar un conflicto entre algunos de sus estudiantes es posible que termine descuidando a los demás. Esto, de hecho, puede contribuir a que se generen más conflictos entre los estudiantes que no hacen parte del proceso de mediación.

Cómo se forma para la mediación escolar:
Ser mediador requiere de un proceso largo de formación. Para llevar a cabo una mediación se necesita usar adecuadamente diversas habilidades sociales como por ejemplo la capacidad de escuchar y comprender las distintas perspectivas, facilitar que las partes se escuchen y comprendan sus perspectivas, definir reglas para la mediación y hacerlas cumplir (como por ejemplo no interrumpirse ni agredirse), o guiar el proceso para pasar de comprender lo que ha sucedido a considerar alternativas de solución. Además, los mediadores deben aprender a cuidarse de dar consejos, proponer soluciones o llegar a soluciones muy rápidamente. En la formación para ser mediador se busca entonces que los estudiantes lleguen a comprender las etapas del proceso de mediación, desarrollen ciertas habilidades sociales, y que pongan en práctica esas habilidades así como el proceso mismo de mediación en juegos de rol y simulaciones hipotéticas cada vez más complejas.

Los requisitos cognitivos y de habilidades sociales que se necesitan para mediar conflictos hacen que sea preferible que solamente los estudiantes, después de cierto nivel de escolaridad, puedan ejercer como mediadores formales. Nuestra sugerencia es que la capacitación formal de mediadores ocurra en el grado séptimo. En cualquier caso, los niños más pequeños pueden aprender algunos aspectos sobre la mediación, pueden llevar sus conflictos a mediaciones lideradas por otros estudiantes más grandes y pueden desarrollar habilidades para intervenir informalmente desde su posición de terceros observadores en conflictos entre amigos o compañeros y contribuir así al desescalamiento de los conflictos.


Por otro lado, la idea del proceso de mediación es que sean las mismas partes quienes propongan y acuerden una solución a sus conflictos. Para que esto ocurra es necesario que las partes sientan que pueden discutir los conflictos sin sentirse juzgados por sus acciones, y que el/la mediador(a) no imponga las soluciones usando su autoridad. Por estas razones, es más probable que esta dinámica se lleve a cabo en procesos mediados por los mismos estudiantes.

Finalmente, y quizás la razón principal para que los mediadores sean los mismos estudiantes es que ser mediador representa una experiencia de formación fundamental para la convivencia. Los mediadores adquieren, practican y consolidan habilidades de resolución pacífica de conflictos que pueden usar en sus conflictos cotidianos. Adicionalmente, los mediadores terminan comprometidos con la construcción de ambientes pacíficos a su alrededor, no solamente en el colegio sino también en sus hogares o con sus amigos. Por esta misma razón, a veces resulta más valioso que todos los estudiantes puedan recibir el entrenamiento para ser mediadores y puedan tener la experiencia de ejercer como tales, así algunos tengan inicialmente menos habilidades y una menor aceptación que otros para liderar estos procesos.

CONCLUCIONES

-La intimidación es un problema común y persistente

- En general, un gran número de niños y jóvenes experimentan algún tipo de acoso escolar durante su experiencia educativa.

-un debate considerable rodea la definición de la intimidación.

-la investigación trata de identificar e investigar sólo el agresor y la víctima.

-se ha puesto sobre la visualización de la intimidación

- el acoso se produce porque el acosador tiene déficit o sesgos en el procesamiento de información social.

-algunos matoneos en realidad poseen habilidades.

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